jueves, 26 de abril de 2018

LAS MANOS, ¿EL DESCUIDO O LA INTENCIÓN? Que cada uno saque sus propias conclusiones


Si recordamos nuestro comportamiento cuando éramos pequeños y pequeñas, solíamos esconder las manos cuando habíamos hecho algo que no estaba bien. También lo solemos hacer, si nos cogemos una muñeca, para controlarnos la frustración. En suma, esconder aquella parte del cuerpo implicada en una transgresión tiene su lógica. 


En 2010, Lee y Schwarz comprobaron que las personas que realizaron un acto deshonesto con las manos (escribir un correo falso) tendieron significativamente a seleccionar jabón de manos después del experimento. Los que mintieron oralmente seleccionaron pasta de dientes. Es decir, trataron de purificar el acto deshonesto e inmoral (mentir) limpiando la zona del cuerpo implicada en la acción.

Tal y como se introdujo, es lógico pensar que esconder las manos es un deseo de no mostrar la zona implicada en un acto deshonesto o prohibido. 

Las siguientes instantáneas pertenecen a un lance de un partido de fútbol y al famoso vídeo de Cristina Cifuentes y el guarda de seguridad. 




BIBLIOGRAFÍA:


Lee, S. W., & Schwarz, N. (2010). Dirty hands and dirty mouths: Embodiment of the moral-purity metaphor is specific to the motor modality involved in moral transgression. Psychological science21(10), 1423-1425.




Francisco Campos Maya